sábado, 18 de abril de 2009


PRIMERA TETITA

Mi primera vez dando el pecho con Sara y Nadim fue mágica, no sabia ni que tenia que hacer, ni como hacerlo, no había nadie a mi alrededor que supiera que tenia que hacer y de repente mi hijo, abrió una boquita grande y se agarro con fuerza, se quedaba durmiendo a ratitos, pero yo veía salir el calostro tras mi cesárea y era la mujer mas feliz del mundo. Pronto llegó una enfermera a fastidiarme esa felicidad, me trajo cuatro biberones alegando que mis hijos necesitaban una ayuda, porque no tendría suficiente para los dos y mucho menos tras una cesárea. Sara era más flojita para mamar, le costaba agarrarse, se dormía, echaba bocanadas… Pero lo peor de todo es que tras el biberón empezaba a vomitar. Ahí decidí que mi niñita no probaría ni un solo bibe más. Mi marido y mi madre me apoyaban, y las enfermeras del hospital se portaron muy bien cuando les pedí ayuda. Me enseñaron la postura correcta, trucos para que no se durmieran, y lo mejor de todo, los dos mamaron a la vez. Rachid me ayudaba mucho con la niña que como era más flojita había que ordeñarle la tetita para que se agarrara a ella más fuertemente.

Ya en casa, a veces comían juntos, pero la mayoría de las veces comían separados, mi esperanza era que Sara empezara a agarrarse solita igual que Nadim para que todo fuese más dinámico, más armonioso.

El 2 de Febrero llegó la primera revisión del niño sano,. Fue algo horrible, traumático. Si de algo me arrepiento respecto a mis hijos es de hacer caso a aquella pediatra. Tras pesarlos empezó a alarmarme con el peso perdido por Sara, después comprendí que se debía más a una diferencia entre básculas que a una perdida de peso real. Pero aquella mujer empezó a decirme que mi leche no era suficiente, que no les alimentaba, que si seguía sólo con el pecho me los ingresarían y los meterían en la incubadora… y ahí dio en mi punto débil. Salí de allí llorando, sabia que Sara dejaría de mamar. Aquellos días fueron horribles. Yo no paraba de llorar, la niña vomitaba detrás de cada toma, la veía cada vez peor, ya no quería cogerse a mi pecho. Tan sólo cuatro días después de introducirle la ayuda del biberón ya me rechazaba a mí. Yo me sentía la peor madre del mundo, me miraba al espejo y me sentía simplemente horrible, asquerosa. Incluso me salió una eczema en el la cara y un orzuelo en el ojo derecho, todo producto del berrinche. La situación no podía estar peor, la niña no comía nada y el biberón lo vomitaba. El 6 de febrero Nadim se puso muy malito por el biberón y salimos corriendo a urgencias. La pediatra era una chica joven, me dejó más tranquila, me dijo que la pérdida de peso de Sara era normal, y que Nadim estaba muy bien, así que a Nadim dejé de darle el biberón, y a Sara le mandaron una leche hidrolizada, porque al parecer rechaza la proteína de la vaca. Con esta leche va mejor, ya no vomita. Aun así es una niña muy tranquila para comer, es lenta, se duerme, hace paradas interminables, pero va ganando peso, aunque ni la mitad que su hermano, cosa que me entristece enormemente.
Queremos ponernos en contacto con la asociación Almamar, para que nos echen una manita a ver si es posible la relactación. Tenemos reunión el 18 de Febrero a las 17.15 h.

Mi pequeña Sara, has tomado la primera decisión de tu vida, pero los papi y mami saben que has cogido el camino más cómodo para ti… Si quieres entre los cuatro lucharemos por lograr alimentarte con la tetita de mami. Todos te apoyamos, lo vamos a conseguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario